Riesgos a tomar en cuenta

El sol. El gran protagonista que regula todo el sistema climático de nuestro planeta, puede hacerte permanecer varios días en casa por una buena quemadura, una insolación o un golpe de calor. El sol y el calor son los responsables de muchos problemas cada año. Usar cremas protectoras y evitar las exposiciones largas son acciones imprescindibles.

El mar. El gran anhelo de todos: La playa, la arena, las olas. Pero las precauciones deben ser extremas. Hay que hacer caso a indicaciones y reglamentos.

El viento. Puede hacer que te quedes sin día de playa, a pesar de tener sol y mar. El viento puede arruinar un fin de semana entero en playa, pues levanta la arena y hace que poner la toalla sea literalmente imposible.

La alimentación. Las intoxicaciones alimenticias pueden fastidiar unos cuantos días de vacaciones. Te recomendamos tener mucha precaución con la hidratación.

LA JOLLA #Beach Camp

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Palmeras

Cuando una palmera se mueve, por el influjo del viento, se balanceará como una bailarina mece su cintura, dejándose llevar.

Las hojas de la palmera simularán su pelo moviéndose al son del viento.

Podrá venir el huracán más desalmado, que las palmeras aguantarán de pie, ancladas en su tronco anillado y flexible.

Podrán deshojarse, pero se adaptarán a la nueva situación.

La arena bajo tus pies

  

La arena viene de las rocas que se han triturado por el agua, el viento, golpes e inclusive pisadas a través del tiempo; gran cantidad de arena se forma de la erosión que ejerce el agua sobre los acantilados cerca de las costas, que barre y deposita los sedimentos en el mar y después llegan a las playas.

En algunas playas la arena se siente mas caliente que en otras. Dónde la arena es mas fría, ésta contiene fragmentos de conchas, las cuales son generalmente de colores claros que permiten reflejar la luz y evitar el aumento de temperatura, además de ser porosa, permitiendo la circulación de aire y la evaporación de agua, que baja la temperatura. Algunas arenas tienen sedimentos más obscuros y menos porosos, lo que evita su enfriamiento.

Las playas cambian constantemente, los materiales que las forman son reacomodados por las olas, las corrientes y los vientos que continuamente barren las costas. Las tormentas levantan la arena por los aires y la depositan en otros lugares. Estas fuerzas pueden hacer que la cantidad de arena o las formas de las playas cambien de una temporada a otra.